domingo, 29 de junio de 2025

Noches oscuras

 ¿Debería bajar los brazos?, ¿Debería dejar de luchar y darme por vencida?, ¿Debería dejar de soñar alto y resignarme a la inminente situación que se presenta como un manto oscuro ante mi?

He corrido del dolor, he sonreído, hecho y pensado en mil y un cosas para no sentir esa sensación de que me he perdido para siempre, pero ahí está frente a mi, esos días en los que se me cae la máscara en pleno espectáculo teatral, es ahí, cuando me olvido de cuidar la calma y dejo entrar a la locura y siento...vaya que siento, es tan fuerte que me deshace y me pierdo y al ver que no soy lo suficientemente fuerte para resistirlo, lo vuelvo a tapar. 

Adiós dolor, te veré en la siguiente noche oscura.


martes, 21 de febrero de 2023

Metadona

 Hoy lo vi, lo vi sin querer y sin esperármelo. Hay cosas que definitivamente digan lo que digan están destinadas a ser de esa manera y esta lo fue.

Yo no acostumbro bajar a abrir la puerta, por lo general lo hacen otras personas, yo espero sentada a hacerlo y ya...en esta ocasión no sé por qué ¿destino?, se me ocurrió que debería abrir yo para hacerle el favor de recibir a alguien en nombre de otros y...pasó. 

Abrí la puerta tranquila y la primera persona que vi fue a un maestro de vida, sonreí al verlo pues siempre me pone de buenas saber que ahí sigue, esparciendo su conocimiento en mi ambiente, sin esperarme que detrás estaba ÉL, si ese ÉL del que llevaba una semana sin saber absolutamente nada. Al verlo me dio un vuelco el corazón, sentí como la sangre abandonaba mi cuerpo y algo frío recorrer mi espalda, lo vi y me puse nerviosa como una niña, empecé a hiperventilar pero lo disfrace con una amplia sonrisa y unas bromas, los recibí sin más aspavientos y los conduje con quien iban.

Al momento de saludarlo percibí su perfume, ese que tanto me gustaba, estaba perfecto, más perfecto que en mis recuerdos que lo intentaban opacar para dejar de extrañar extrañarlo sin éxito. Me extendió los brazos y lo abracé, en ese momento me temblaron las piernas y supe que era lo indicado evitar su contacto pues volvería a caer, ese abrazo me recordó lo mucho que extrañaba su olor, su tacto, esa emoción y felicidad ahí estaba y yo la rozaba con la punta de los dedos, la acariciaba y la hacía mía, saboreando el breve instante que no se repetiría no sabía yo en cuántos días. 

Me alejé como si de cualquier invitado se tratase, algo cotidiano, algo normal, aunque mi corazón dijera lo contrario, aunque mi cuerpo temblara al volver a mi asiento y mi mano no se controlara de sacudirse mientras tomaba mi vaso de agua para intentar relajarme.

Minutos más tarde descubrí un mensaje donde ÉL me pedía que le abriera, también pensé mucho en ese mensaje, ¿por qué me pedía que yo le abriera? Podría simplemente tocar y esperar si no quisiera verme, si me odiara, si...si...si...

Le contesté y ya no recibí respuesta, creo que fue lo mejor, ese había sido el acuerdo y decidí esta vez no violarlo yo, como todas esas veces que tomé la decisión incorrecta para ser feliz, hoy tomaba la dolorosa y correcta para seguir mi camino, respetando el suyo, sus decisiones y límites, como dos adultos.

Que horrible ser adulto e intentar ser sensato cuando el corazón no sabe de motivos ni razones, solo busca sensaciones, la droga y la felicidad.

Me hizo feliz verlo, admirarlo de lejos, aspirar su olor y respetar su existencia. 

Nunca sabré si fue una feliz coincidencia que llegara ahí ese día o él lo decidió. Pero estoy agradecida de volver a sentir, de que la vida diera un poco de metadona en la recuperación de esta heroinómana. 


Dia de dolor

 Hoy te extrañé mucho a diferencia de otros días, pensé más en ti en mi cuota de pensamientos, estoy aquí esperando en el hospital y tengo ansiedad y miedo, se que dolerá y me hubiera gustado tener tu mano y tu sonrisa, o al menos la certeza de que estarías fuera esperándome para mimarme, pero ya nada es como antes. 

jueves, 9 de febrero de 2023

Mi buen amor

 Ya no quiero estar así, quiero estar tranquila, quizá sola, déjame sola,  ya no te quiero ver, ya no me quiero emocionar para después desilusionarme con tu egoísmo. Yo sé que solo da el que tiene algo para dar o quiere dar y tu ya te cansaste de hacerlo, ya no quiero tener el peso de todo esto en mis hombros, quiero soltarlo, quiero tener el valor de encararte como en mis escenarios imaginarios y decirte las cosas derechas...las cosas como son y quiero que tú me encares con los mismos huevos y me digas que, efectivamente, esto llegó a su tope.

Nos consumimos.

domingo, 29 de enero de 2023

Sin nadie al lado

 Hoy me di cuenta que camino sola a pesar de tener la ilusión de ir acompañada, gracias por cuidarme para que no me muriera como un pajarito sin amor,  ahora creo tener un poco de fuerza para no necesitarte de la forma dependiente y enferma en la que te necesité, se que te diste cuenta cuanto te necesitaba y por eso accediste a cuidarme, te agradezco por no soltarme y no recriminarme, ya no tienes por qué cuidarme más, ahora tendré que cuidarme sola, ya no quiero arruinarte la vida, sigue con tus sueños tu que puedes, tu que fuiste mi vida y eres tan independiente. Me merezco estar sola.

martes, 24 de enero de 2023

Insuficiente

 Hoy me siento insuficiente, siento que no merezco que nadie me vuelva a querer bonito, que mis sueños se fueron al suelo y ya nunca se levantarán, me siento poca cosa, no digna de alcanzar esa felicidad que se ve en una bonita familia, fuera de lo tradicional. 

No he tenido valor de levantarme y caminar lejos, no tengo fuerzas, siento que a medio camino me voy a desmayar del esfuerzo que es pensar que todo acabó definitivamente.  Duele pensar que nunca nadie me va a volver a querer así...y a pesar de que me querían de esa manera un error puede echar por tierra todas mis cualidades, mis virtudes y mi esfuerzo, ya no quiero esforzarme, ya no quiero empezar de cero, solo quiero morirme, merezco morirme, ya la vida siento que no me va a dejar ser feliz otra vez. 

A veces pienso que si alguien me conociera realmente no me podría amar, me siento muy sola y muy triste, mejor dormiré. 

domingo, 2 de octubre de 2022

Sigues siendo el amor de mi vida

 Hoy estoy aquí en una fiesta con banda y pienso en lo bonito que fuera que estuvieras aquí conmigo,  sí, aunque sé de sobremanera cuanto te caga la banda. Pero te imagino aquí conmigo y de repente todo esta bien, todo está en su lugar y siento que puedo volver a respirar y siento cómo mi vida recobra el sentido poco a poco. Incluso puedo imaginar cómo sería el que trajeramos a nuestro hijo con nosotros...puedo imaginar mil cosas y solo me da calma imaginarlas contigo.

Buenas noches amor de mi vida, estés donde estés.

domingo, 15 de mayo de 2022

Los sueños no duelen

 Los sueños sí que duelen...pero duelen ese preciso momento fugaz en que te despiertas y aún no alcanzas a diferenciar entre la realidad y lo que viviste, cuando crees en verdad que pasó lo que soñaste duele, pero cuando recobras la conciencia ya no, porque sabes que fue solo un sueño.

Si esto fue un sueño, ¿por qué me duele hasta respirar?

Ya desperté,  vete dolor.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Cosas que nunca serán dichas

 A veces me muero por decirte mil cosas, por decirte mil y un palabras y prefiero callar. Te conozco y sé que no es conveniente ni bueno decir siempre todo lo que se piensa y menos cuando ha costado tanto conservar lo construido a lo largo de años de esfuerzo constante.

Solo quiero decir que es muy bello poder compartir un momento y una realidad atemporal, sentir felicidad y tratar de no preguntar el porqué.

Gracias por estar, así está bien dicho.

sábado, 25 de marzo de 2017

Hueco en el pecho

Bendigo los teléfonos modernos, esos que dejar ver un mensaje breve en tu pantalla aún si no lo abres. Aunque no te esperas lo que puedes llegar a leer y lo que puede significar un mensaje tan corto, capaz de leerse sin ser abierto.
Hoy, -¡Rayos casi le doy abrir!- para mi debería de ser  uno de tus mensajes algo que no me gustase en estas fechas, especialmente porque yo me aferraba a la fiera idea de que ahora debía odiarte para siempre, voltearme al verte...-Demonios, su expresión- que se pudriera en el infierno él y sus promesas vacías.

Dolió el pecho con ansias locas de abrirlo y loca de convencimiento de odio a su vez. Ganó el convencimiento por supuesto, conoces mi mente cuadrada que tanto contrastaba con la tuya, dispersa.

Y así estoy, con el sentimiento triste de la incertidumbre.

domingo, 19 de febrero de 2017

Me fallaste por siempre.

¡Oh, cuánto debiste haberte reído de mí! Todo este tiempo, burlándote, disfrutando de engañarme, prometiéndome la luna, las mismísimas estrellas, diciéndome que en verdad me querías.

Rompiste tu más grande promesa, me la restregaste en la cara. ¿Cuidarme?, ¿Ayudarme en mis problemas sin importar que tan grandes fueran?, que risa, ahora me da gracia el pensar que pude creerte semejante compromiso conmigo...me hiere el saber que pensé algún día que era cierto, ¿Cómo pude creer en tus palabras después de todo el daño? Tonta, niña tonta. Bien merecido me lo tenía por creer en ti de nuevo...por creer en ti mil veces.

A cada tropiezo estuve detrás tuyo, cada noche llorando escuchándote...yo siempre era feliz. Pero llegó el día que siempre llega yo caí y lloraba en el suelo, fui en busca de tu promesa y hallé desprecio...

La rompiste, ¡oh, y de qué manera! mayor burla no pude haber recibido, pero bien merecido lo tiene la niña, ¡ella se lo buscó! la bondad y la nobleza frente a ti son cosas vacías y sin sentido.

¡Oh, cuánto debiste haberte reído de mí!

sábado, 26 de marzo de 2016

Mi amigo.

Me gusta provocar en ti poesía
que me hables del mundo
me embeleses con tus versos
me leas de día o de noche
con esa voz tan dulce tuya
que respira en el justo tiempo.

Me gusta escuchar de ti lo mío
que me leas, leer lo tuyo
que me pidas que te lea
y preocuparme por mi entonación

Me gusta que me busques para hablar
tus charlas, tus ideas
todo lo que aprendo contigo,
cuando me enseñas.

Me encantan tus ideas alocadas
los juegos de palabras
la locura que emana de tu ser.

Mas aunque me gusta todo esto,
me asusta que me digas que me quieres
aunque sabes que te quiero,
pero no te quiero como tú quisieras ser querido
ni me quieres tú como yo quisiera que me quieras.

lunes, 14 de marzo de 2016

Buenas noches, chico místico.

Cuando abrí los ojos me encontré sentada en mi cama junto a él. No recordaba nada, ni como había sido que se encontrara sentado sobre algo tan comprometedor, como lo es la cama de una mujer en una casa sola. Pero ahí estaba él y yo empezaba a reaccionar, la cabeza me daba vueltas y el velo de la confusión aún no se levantaba de mis ojos, parpadeé con fuerza para desaparecerlo, pero sabía de sobra que sólo desaparecería con las horas, aún así lo intenté en repetidas ocasiones.

-¿Qué pasa?, ¿tienes algo en el ojo?- me preguntó gentilmente.
-No es nada- dije restándole importancia, dándome cuenta que al parecer la temperatura había descendido varios grados.

Él se percató de mi temblor y puso su chamarra sobre mis hombros, quise protestar pero tenía frío, frío al punto de castañear los dientes en un cuarto cerrado. Me sentí una perdedora, una chica como cualquiera de esas huecas, las que se derriten por un gesto como esos. Yo no era así, odiaba sentirme como un bebé. Yo podía soportar el frío, o al menos eso pensaba, así que empecé a frotar mis manos de manera rápida y enérgica, el resultado: sólo un chispazo de calor y mis dedos sin cambio alguno, como hielos. Para distraerme decidí verlo a él, que me miraba divertido al ver mis gestos.

-¿Acaso te parezco graciosa?- pregunté con cara de pocos amigos.
-Tierna- respondió con una sonrisa, importándole poco la bilis que yo derramaba al escuchar esa asquerosa palabra que tanto me molestaba.

Mientras planeaba la manera de controlar mi ira, él tomo mi mano. Un escalofrío de sorpresa invadió mi pecho y al tocar mi corazón mi sangre empezó a hervir, irrigando todo mi cuerpo con un calor abrasador, el cual no tuvo piedad con mis mejillas, que sentí iluminarse como dos faros en la oscuridad. Me alegraba de estar en la oscuridad, así él no lo notaría. No necesitaba otra escena para parecer una chica aún más tonta.

Él frotó mis manos con las suyas, mientras yo en la nube de confusión sentía mi sangre arder hacia él. No era el más guapo, ni el más listo, pero estaba lleno de algo que me encantaba, algo que me atraía, un haz de luz, una chispa, energía sexual pura, una fuerza magnética que me hacía querer conocer su faceta de amante. Parecía tan ceremonial, tan extraño, limpio y perverso a la vez, inteligente, terco...deseaba el roce de su piel, sus manos entre mis cabellos, su boca besando mi cuello y sus dientes mordiendo mis hombros, mis costillas sintiendo su peso, y mi interior disfrutando su toque, todo. No me podía decidir, lo quería tierno, lo quería una fiera, lo quería amante, deseoso de mi piel y ansioso de mis gemidos. Quería que mi cuerpo fuera su templo, que me tratara con la suavidad con la que acariciaba las cuerdas de su guitarra, que arpejeara sobre mi ombligo y después lentamente me recorriera, quería que besara mis pies, chupara mis dedos, y pasara su lengua por mis piernas. Quería sus labios sobre los míos, quería su fuerza y su vigor arremetiendo contra mi hasta el final de mis días. Que escuchara mis gemidos y disfrutara mi interior, que perdiera todo conmigo y volviera a empezar. Que tomara mis mejillas y me abrazara dulcemente, que besara mi piel cansada y la dejara dormir junto a él, en ese momento de placer interminable que le da sentido al mundo. Quería eso y mucho más, quería todo con él...

Vi su mirada deseosa buscando encontrarme en mi ensoñación y su piel ardiente desear la mía...lo dejé acercarse a mi, más cerca, más...hasta que su respiración acarició mi cara. Observé que sus labios se movían para decirme algo, pero no lo dejé. Puse mi dedo índice sobre sus labios y él lo besó, lo tomo entre ellos y le dio suaves mordidas. Me derretía. Tomó mi brazo y lo recorrió hasta llegar a mi espalda, y al hacerlo me acercó a él. Quise hablar, excusarme, decir lo que sea, pero lo impidieron sus labios que ahora corrían sobre los míos dibujando nuestro deseo.

Besó mi cuello y presionó mis clavículas con sus pulgares, fuerte, decidido. Recorrió con ellos el canal entre mis senos y bajó hasta mi cintura, subió suavemente mi blusa como si fuera un velo que tuviera que apartar y desapareció. Con sus manos recorrió mi silueta y acarició mi abdomen, Besó mis costados y bajó los tirantes de mi sostén. Tomó toda mi espalda con un brazo mientras que el otro hábilmente me desprendía de mi prenda...todo lo hacía bien, lo hacía tomándose su tiempo. como si el instante fuese eterno, sin apuros, tan suavemente...tan fuerte. Mi cuerpo se estremecía bajo sus caricias y aproveché para liberarlo de su camisa. Nos seguimos besando muy suave, muy lento, pero muy pasional.

Después de haber conocido mis labios en toda su extensión, besó mi cara, mis orejas y mi nuca, lamió mi espalda y regresó al frente al nivel de mis costillas y mordió suavemente mi torso acentuando cada vez más su fuerza hasta llegar a mis caderas donde sus dientes dejarían marcado su paso varios días más. Besó mis glúteos y mordió la parte baja donde iniciaban mis muslos, recorrió mis espinilas besó mis pies y retornó hacia mi monte de Venus, ya deseoso de conocerlo. Le dió unos cuantos besos, pero se concentró en lamer la parte interior de mis muslos, teniendo cuidado en no acercarse al centro de mi placer, haciendo que lo deseara más...contrayendo mi pelvis de deseo ante sus atenciones.

Así perdida como estaba no di cuenta cuando se desnudó, y así desnudo subió por mi cuerpo y lo sentí fuerte en la parte derecha de mi cadera...lo deseé tanto, Él tomo mis hombros con sus manos y besó mis pezones, despertándolos y haciendo que mi entrepierna se arqueara con deseos de recibirlo, lo que, después de varios suspiros y gemidos míos, sucedió. Todo él dentro de mi, de una estocada deliciosa, se deslizaba dentro mío como si me conociera de siempre, mi interior lo recibía apretándose contra el, moviéndose mi cuerpo como una ola sobre el suyo, moviéndonos como el mar, gozando de lo estelar de ese golpeteo de nuestros cuerpos, lento muy lento, sintiendo cada roce, cada movimiento...siguió besando mis senos y mis movimientos se aceleraron, siguiendo los suyos a los míos, ahora fluyendo fuerte como un río desbocado, cada vez más fuerte, más, más, más, más...

Una explosión en mi interior, como si el mar se rompiera en mil pedazos, como si me alejara del mundo, mis orejas abandonaban mi cuerpo y toda la tensión explotaba, navegaba en el espacio, sin escuchar, sin percibir nada que no fuera yo rompiéndome en mil pedazos, sintiendo explotar mi corazón, mi entrañas, todo. Mis oídos se taparon y después del gemido más alto, esa tensión al fin explotada comenzó a tomar rumbo. Yo regresaba, volvía del espacio, mis oídos se acercaban a mi desde el lugar tan lejano que los había dejado, mi cabeza daba vueltas y mi corazón buscaba como loco recuperar el ritmo perdido. Suspiré y me encontré al lado de esos rizos místicos y los labios carnosos del amante férreo que había subido al cielo conmigo y ahora descansaba a mi lado, exhausto de la batalla, guapo y calmado, con ojos de deseo saciado. Al ver como sus ojos miraban los míos le sonreí encantada y decidí cerrar mis ojos, con el temor de que al abrirlos el desapareciera.

domingo, 13 de septiembre de 2015

1460 días y contando.

Sonrisas, besos, tu primera visita a mi mundo...todo es extraño y confuso, ¿me confundí?, ¿me dejé llevar?, no sé, pero ahora estamos tu y yo aquí, solos, no hay tiempo de pensar.

Fue una decisión, una como cualquier otra, nada especial, ¿demasiado especial?, pero fue. Una decisión rápida, pero de esas que no se  pueden cambiar, de esas que jamás van a cambiar hagas lo que hagas. Te elegí a ti, a ti de entre cientos de miles de millones, a ti como el más especial, a ti para esa ocasión, a ti y mil veces a ti para siempre.

Era yo, eras tú, éramos juntos. Solos y felices.

Música, ruidos, miedo, ansiedad, diversión, locura, amor y risas, después de todo eso sólo quedábamos tu y yo, juntos para siempre...juntos aunque nos separaran...

Eso jamás va a cambiar.

domingo, 2 de agosto de 2015

Vi tu foto

Vi tu fotografía. Esa, la viejita, como de hace cinco años. Donde tienes la cabeza agachadita y la mirada de niño. Sí, esa, donde tienes la playera café con rombitos a lo ñoño, como si alguna vez hubieras sido nerd. Esa que cuando te conocí ya te quedaba bien pegada, esa mera.
Llevabas un collar con un calendario del sol grande, con cuentas así como de los colores esos, los que usan los rastafaris, sí esos, o bueno así se me figuran a mi.
Esa foto en la que aún tienes el cabello quebrado y largo, y tu oreja se asoma por ahí. Sí, esa, en donde se te ve el lunar tan peculiar que tienes en el rostro. Sí, uno de los varios que están ahí.
Vi esa vieja foto, tu cara de niño, tus labios rositas y tu nariz tan pequeña. Vi esa foto y me dio ternura, de esa, de la buena, de la que te dan los niños pequeños, las fotos viejitas y los recuerdos bonitos.
¿Dónde estará ahora ese niño?
Ya no está, creció. Así como crecen todos, así como se trasnforman las cosas, así como es el círculo de la vida.

viernes, 1 de mayo de 2015

La historia de sus ojos

Miren, ahí está el impostor en mi vida. Con el que finjo ser feliz, esa persona con la que llevo tiempo saliendo...intentando vanamente ser tan feliz como tú te ves, pero no he podido. Aún así necesito hacértelo creer. Necesito que pienses que es una buena persona, que él me hace feliz, que él es el indicado después de tanto tiempo...con él quiero que olvides por un segundo todos los días que te dije que estaba loca por ti, que no habría un mejor chico que tú. los días que te rogué...que te grité que te necesitaba mientras tu te alejabas con ella, quiero que creas mi mentira. Necesito hacerlo.

Tú eres feliz, eso lo sé, lo veo...no lo puedo aceptar, tu felicidad debe ser falsa, tal como la mía que es real pero tan alejada de ti que lo real se convierte en mentira. Tu no puedes ser feliz con ella, ¿recuerdas que tu y yo éramos felices juntos?, ¿qué hay de todo eso?, ¿qué hay de nuestra vieja historia de amor?, ¿y de nuestros planes a futuro?. Lo sé, yo me alejé, nos alejamos y creeríamos que estaríamos bien solo queriéndonos de lejos, creí que siempre serías mío, que solo yo podría enamorarte y que tú sólo podrías fijarte en mi. Que tonta fui. Ahora eres feliz en sus brazos, pero eso no puede ser, no puede ser, ¿cómo puede ella llevarse lo que yo he cultivado por años?. Cuéntame, ¿qué hizo ella?, ¿cómo te cambio?, ¿por qué a ella le dices cosas que a mi no?, tanto tiempo de estar juntos tanto tiempo de querernos, este breve momento en el que nos empezábamos a ver de nuevo...creí que podríamos lograrlo otra vez, me sentí tan ceca de llegar y ella, ¡oh, ella!, ella ha llegado a romperlo todo...hasta a ti te ha roto, te ha roto cosas que yo ni con mis mejores intentos logré romper, te ha arrancado versos que yo ni en sueños pensé oir de ti, ella no ha tenido miedo de hacerlo. Tonta yo, tonta y cobarde yo.

Ella llegó un día y tu la seguiste, hizo lo inimaginable...y tu seguiste sus pasos aún así, ¿qué es lo que ella encontró para mover todo de ti?. Ella ahora es el centro, pudo construir en semanas lo que yo no logré en años, pero eso no puede ser, no puede ser, no existe, no es posible, no. Tendré que resignarme.

Prometí y juré ser fuerte, prometí y juré que no me dolería verte feliz, prometí y juré ser feliz con él. Lo prometí solo para olvidarme de ti. Pero al verla a ella me di cuenta que no he podido, la sangre huyó de mi al verte junto a ella y mi sonrisa se quebró al observarte besándola, mi alma desgarró al poder ver frente a mis ojos tus ojos viéndola a ella, trate de mentir y no pude. No podré ocultar este amor jamás, al menos no a mi, a mi no.

Necesito que el me enamore, necesito creer que lo amo, que es mejor que tu, que viviré con él cosas mejores de las que algún día tu y yo planeamos juntos, él es el indicado, después de mil tropiezos debe ser él...nos esforzaremos. Que va, jamás será como tú. Jamás, que va.

No puedo ni podré olvidarte, nunca, nunca  jamás, sólo déjame acercarme, no eso duele, lo puedo soportar, no puedo, puedo, no...creo que me tendré que marchar.

Adiós, me iré con el que ahora llamo: el impostor.

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Esta historia la escribí al ver tu mirada, una sola mirada me bastó para imaginar lo que sucedía en tu corazón. No creo errar, no.


sábado, 18 de abril de 2015

No pasará

Me senté en el mismo lugar de siempre a esperarte. No aparecerías, yo lo sabía. No me habías dicho pero estaba implícito en nuestros ojos la última vez que nos vimos. Fue un acuerdo en silencio.
Ahora solo es esperar a que tu vuelvas, a que yo vuelva.

No pasará.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Niña conejo.

Ella era un conejo.
Yo la tenía en una jaula.
Era MÍ conejo.
A veces le dejaba la jaula abierta.
No se iba.
Empece a dejarle la jaula abierta mientras la zarandeaba.
Seguía sin irse.
La descuidé más.
Un día salió y se fue.
Era MÍ conejo.
Yo lo quería.
Era MÍO.
No volvía .
Un día encontré a mi conejo en un prado.
Se veía feliz.
Le pedí que volviera.
No quiso.
Le supliqué.
Se negó.
Parecía feliz en aquel prado.
Le ofrecí una jaula más grande, más abierta, alimento, todo lo que podía.
Se quedó quieto.
Se volvió a negar.
Lo intenté asir entre mis dedos.
Saltó hábilmente.
¿Dónde aprendió a saltar así?
Antes era un conejo muy torpe.
Tal vez creció.
Le volví a suplicar.
No quería volver.
Quería atraparlo.
Se escabullía.

¿Cuándo comprenderé la naturaleza de ella, del conejo que se va?



Adiós conejo.

martes, 28 de octubre de 2014

La rival

Estaba nerviosa. La iba a conocer, yo sabía que la iba a conocer, ¿cómo sería?, ¿sería más delgada que yo?, ¿más alta?, ¿más guapa?, ¿de piel morena o más blanca que yo?, ¿cómo sería su cabello?, ¿cómo sería su cuerpo?, ¿cómo me trataría?, ¿sería indiferente, amable o grosera? Yo no lo sabía pero me moría de ganas por saber.

Ese día me quería poner guapa, quería impresionarla...o realmente no sé que quería, no importa, terminé yendo horrible, me puse una blusa que no me favorecía mucho, un pantalón normal y traía un corte que me hacía ver nada sexy a mi parecer. Más que una rival digna parecía una chiquilla tonta. O eso pensaba yo.

Platicaba con él en el transcurso del viaje, cada vez haciendo más bromas acerca de que el llevarme a mi ahí era incorrecto, por un momento me arrepentí de haberle insinuado que me gustaría acompañarlo...tonta yo, muy tonta yo...¡Nunca debiste abrir la boca!- gritaba mi inconsciente molesto...tal vez más que molesto tenía miedo, tenía miedo que fuera superior a mí.

Él...¿aún sentía él algo por ella?, me había dicho que no, pero yo hacía un tiempo no creía en lo que decían los hombres...habían personas que mentían mucho.

Al parecer el encuentro sería breve...pensé tantas cosas que se me quemaba el cerebro mientras hablaba con él, esperaba que no se diera cuenta de ello y al parecer así fue, pude disimular como una profesional...o casi.

Bajamos del transporte, ella estaba ahí. No la vi de primera instancia, pero supe que él sí pues caminó hacia ella y me quedé atrás...por un momento pensé que quizá me estaba ignorando hasta que caí en la cuenta que ella era la que caminada rápido, muy rápido y él iba detrás de ella. Me di cuenta que no me ignoraba pues cuando mis pasos cortos alcanzaron su ritmo unos segundos después me presentó con ella como una amiga. Yo era su amiga, no objeté en eso, en verdad, así era, era su amiga y no más...¿yo quería algo con él?, ni yo misma sabía, lo único que buscaba en ese momento era su compañía pues me brindaba una extraña paz y calor que jamás había sentido. En ese momento ya estaba enamorada, solo que yo no me había enterado (o me negaba a sentirlo).

No la quise escrutar mucho con la mirada, no quería que se diera cuenta de mi gran interés por ella, la miré poco pero me bastó para tener un diagnóstico básico. Ahora me arrepiento a veces de no haberla visto mejor, ya ni siquiera recuerdo bien su cara, sólo se me quedaron grabados sus ojos alegres y parte de su cuerpo y su ropa, iba vestida con una camisa a cuadros...creo, esos recuerdos de ella no son muy claros. A veces no me arrepiento de haberla visto tan poco, tal vez me juzgaría más duramente a mi misma. A todas las mujeres nos cuesta dejar de hacer comparaciones estúpidas entre nosotras, deben saberlo.

Realmente fue poco tiempo el que la vi, estaba apurada pero jamás fue grosera conmigo, también me pregunté cosas acerca de su conducta. Quizás se parece a mi, yo también habría tratado a alguien como yo (lo que yo representaba para ella) como ella me trató, siendo amable, finalmente creo que así actuamos las personas buenas...creo, sonriendo ante algo que nos molesta i nos llena de celos con la mejor cara posible. O tal vez nunca fingió, no lo sé, me quedaré con esa duda por siempre, pero no es algo que me quite el sueño.

A veces me pregunto si fue bueno o malo conocerla pero las cosas no son buenas o malas por sí solas...son experiencias y ocurren porque los factores se dieron, así que ese día fue así...el viento me llevó a conocerla y ahora sé cómo es, no me quedaré con la duda por siempre.

Ese día terminó bien. Dejé de pensar en ella, él me hizo olvidar todo a besos, así, como desde tiempos inmemoriales los amores hacen olvidar el mundo...

jueves, 5 de junio de 2014

Fantasma

No estás, no estás, no estás...

Aún no puedo acostumbrarme a que ya no estás. Estoy sola, rota, todos me ven sin mirarme.

Verte. Te veo aún después de que fuiste de mi, por eso digo que ya no estás. Tu imagen me causa una sensación de caída libre y dolor en el pecho, es dificil verte sin poder acercarme a ti, no poder respirar bien, verte como si fuera una extraña más, dime si no duele tanta distancia después de estar tan cerca de ti unos días atrás.

¿Qué cambió? No puedo saber que cambio. Yo sigo siendo la misma, no pude haber cambiado tanto en 3 lunas, o dime...¿qué cambió en mi? Hace unos días me mirabas como si fuera la única en el mundo y ahora ni siquiera volteas a verme, te soy indiferente, más que eso...ahora soy una molestia a tu vista. Yo no puedo dejar de verte, discretamente volteo hacia donde estás pero...no estás. Y no estás porque no me miras y no estás porque ya no existo para ti...

¡Aquí estoy!, ¡Aquí estoy! gritó una y otra vez mi cuerpo, y con el ánimo de que supieras que ahí estaba te hablé. Te hablé, pero tu no estabas, ¿o era yo la que no estaba? me sentía como un fantasma, interaccionabas conmigo, pero no me veías por más que gritaba, le hablabas al aire...le hablabas a alguien que no estaba, a lo desconocido, a lo intocable. La indiferencia congela hasta el más poderoso incendio. Terminó por congelarme a mi.

Ahora sé que no estás, pero no sé si yo ya me fui también junto contigo, junto con tu imaginario ser, junto con lo que solíamos ser...

Así debe ser.

https://www.youtube.com/watch?v=MTvgnYGu9bg&feature=kp

Dedicado a alguien que nunca me va a leer pues no está, no existe.